Hemeroteca :: 01/07/2010
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Entrevistas

Teo lópez, presidente de Anese

Última actualización 19/07/2010@15:34:57 GMT+1
Anese es la Asociación de Empresas de Servicios Energéticos, que en 5 meses de vida ha conseguido ya más de 50 socios. Teo López acaba de ser elegido presidente, en la última junta general.

Su asociación es aún poco conocida.
– Anese es una asociación de reciente constitución. Se formó el 14 de enero de 2010. Pero tiene ya más de 50 socios, entre ellos algunas de las mayores empresas del mundo en servicios energéticos, tanto americanas como europeas. Es una respuesta a la carencia que hay en los aspectos del trabajo que queda pendiente en materia de eficiencia energética.

Como hemos sabido, la directiva Triple 20 dice que, para 2020, hay que reducir las emisiones de CO2 el 20%, hay que producir en la energía final el 20% con energías renovables y también hay que aumentar el 20% la eficiencia energética, es decir, reducir el consumo de energía para llevar a cabo las actividades del país.

Vivimos en un país en el que se habla mucho de la producción de energía, todo el mundo quiere producir electricidad, con primas, con subvenciones, los eólicos, los termosolares eléctricos, los fotovoltaicos llenan prácticamente todos los días las páginas de los periódicos. Cerca de 60.000 nuevas empresas de generación de energía eléctrica han aparecido en fotovoltaica en los últimos 4 años. Todo el mundo quiere generar energía, pero no se consume toda la que se produce. Para colmo, el año pasado ha sido el primero desde que hay estadísticas en el que ha descendido la demanda. Todo el mundo está centrado en generar, en energías renovables, pero nadie está centrado en ser más eficiente en el consumo.

¿Qué fines persiguen?
– España es uno de los países más ineficientes en la transformación de la energía primaria en energía final, así está reconocido en las estadísticas de la UE. Estamos desviados en más del 30% de ineficiencia energética con respecto a la Europa de los 15 y cerca de un 20% en la Europa de los 27. El objetivo es conseguir un marco regulatorio real para las empresas de servicios energéticos y para la eficiencia energética. Las empresas y las autoridades dan una publicidad que al final lo que crea es confusión. Hay que dejar de mezclar renovables con eficiencia, con el consumo, etc. Tenemos que aprovechar las nuevas tecnologías. La labor de la asociación es un marco regulatorio para que todas las empresas que están entrando en este sector puedan desarrollar su actividad bajo una ley, que no exista intrusismo, y también está en nuestras manos la labor de difusión e información para dejar muy claro qué es una empresa de servicios energéticos y qué es la eficiencia energética.

¿Qué medidas hay que llevar a cabo para mejorar esa eficiencia, por ejemplo, en edificios?
– Las medidas en los edificios para fomentar la eficiencia energética son conocidas en el sector. Sin ánimo de particularizar en un edificio concreto, porque no es igual un hospital que unas oficinas, por ejemplo, las principales medidas serían actuar sobre los focos de producción y transformación de la energía, es decir, las calderas, para que sean más eficientes, los sistemas de distribución de los fluidos, las bombas, el agua, etc. Actuar sobre el aire acondicionado, el alumbrado, determinados sistemas de control, así como los aspectos de la envolvente (fachadas), que es más delicado que cambiar una simple caldera. Más o menos todas estas medidas se repiten en todos los edificios.


– Si, hay mucha hipocresía, y está muy tergiversado. La obsesión que hay, sobre todo en los productores de energía, está llevando a focalizar todo en el mundo de las renovables. La Administración española (estatal, autonómica y local) tiene cerca de 70.000 edificios y en casi ninguno se llevan a cabo labores de abstinencia y vigilia energética. No se ha tomado conciencia de la energía que consume ese edificio y hasta dónde se le podría exprimir.

Ahora el Ministerio tiene un plan para 2.000 edificios de las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos, para ponerles en vereda de la eficiencia energética y que eso sea un paradigma para extenderlo a la propiedad privada. Digamos que han despertado, aunque todavía no está el plan iniciado. Pero por algo hay que empezar.

¿Dónde está el fallo?
– El problema es que hay una confusión enorme entre renovables y eficiencia energética, pueden ir de la mano, aunque son dos cosas distintas. Poner paneles solares en una vivienda, como obliga el código técnico, no significa que estés siendo más eficiente. Los gobiernos, por la publicidad que hacen, impulsan más que a la eficiencia energética al ahorro energético. Hay que tener muy claros los conceptos para que la gente también sepa cuáles son las medidas que puede tomar.

Desde el punto de vista técnico es más fácil poner renovables, luego funcionará mejor un panel solar técnico o peor. Lo que no es tan fácil es poner un canon, una ratio del consumo energético de un edificio que se haga nuevo. Se requiere una serie de herramientas de simulación. En general, el sector técnico español no está preparado para las herramientas avanzadas de simulación, de cuantificación energética. Aún así tendrá que prepararse porque hay una directiva que se acaba de publicar que dice que en 2016, en 2018 y en 2020, según si son edificios de nueva construcción públicos, nueva construcción privados o edificios ya construidos, serán autogeneradores de energía. Y ya serán más eficientes casi por el propio concepto. No es igual traer la energía de la central de As Pontes en A Coruña, de carbón, que el carbón viene de Sudáfrica y llega a A Coruña y luego las líneas eléctricas la llevan, por ejemplo, a Madrid, que producir la energía en el mismo lugar que se consume.

¿Qué países de la UE son ejemplo de eficiencia?
– Inglaterra, Alemania, Francia, Holanda, Suiza, Bélgica. Aquellos países que siempre son modelos en los temas energéticos. Alemania tiene 25.000 microcogeneraciones, en España no creo que haya más de 10 ó 12. En términos generales, la Europa de los 15 tiene una eficiencia bastante alta. Hay normas de consumo en Suiza que difícilmente entenderíamos en España si nos las impusieran.

¿Es una cuestión de cambiar la mentalidad?
– Sí, es una cuestión de mentalidad. ¿Por qué en Alemania un 90% de los residuos se valorizan y aquí no se valorizan más del 25% o del 30%? ¿Por qué se recogen todos los productos orgánicos de todos los restaurantes en Alemania y se tratan con biogás? La eficiencia está muy relacionada con la tecnología y España nunca ha brillado por ser un país avanzado en tecnología. En algunos casos también son necesarios aspectos legislativos y fiscales. En Francia entró en vigor el 1 de julio la Ley Sarkozy de las emisiones, donde ya no sólo se penalizan las emisiones en la industria. La Ley aterriza en todos los sectores difusos (edificación, transporte, etc.) y les penaliza por tonelada de CO2.

¿Cree que el mix energético está equilibrado?
– Es una lucha de intereses, grandes compañías multinacionales que intentan defender su tarta. Pero lo que interesa a la sociedad a veces está muy lejos de todos estos intereses empresariales. Desde el punto de vista del mix energético, nosotros no queremos ver enemigos en ningún sitio, apoyamos las renovables y hay otras tecnologías que tienen que estar ahí, pero lo que nos interesa es no tanta producción, sino limitar el consumo a base de la eficiencia, que no ha despegado todavía en España y tiene que aterrizar en las 17 Comunidades Autónomas, se puede reducir el 20% de la energía de aquí a 2020. Muchas de las energías, en concreto las renovables, pasarán a llevarse a cabo en modo servicios energéticos. Algunas, las más maduras, ya se pueden llevar a cabo sin primas, sin ayudas. Esto va a doler muchísimo a los grandes grupos, porque la energía eléctrica se produce ya en los edificios más barata que en sus centrales. Es una cuestión de vocación política, de que no ejerzan tanta presión estos grupos empresariales, que quieren rentabilizar sus inversiones. Aún así, estas empresas no se arruinan.

¿Está a favor de reducir las primas?
– A nosotros nos interesa que las primas desciendan, porque, como se dice en EE UU, son las drogas de las empresas. Y aquí vemos cuando se les quitan cómo chillan todos los días en los periódicos. La tecnología va a evolucionar para que no necesite primas y se camine hacia el modo de servicios eléctricos, que cada uno produzca la energía necesaria en su casa. Hay tecnologías como la eólica que ya llevan más de diez años con primas.

¿Pero si no hubiera habido primas quizá no se hubiesen desarrollado las renovables?
– El objetivo de las subvenciones es incentivar actividades que para la sociedad son beneficiosas, pero no son rentables para las empresas. Pero hasta cuándo las primas en este tipo de inversiones. En concreto, en fotovoltaica hay rentabilidades del 12%, del 13%, del 14% y se han pagado millones de euros. En la Administración está recogido que la rentabilidad razonable es el 6%, 7%, no el doble. De ahí que ahora las quieran recortar. A mi juicio personal, las primas han sido demasiado elevadas en muchos casos.

En transporte, el coche eléctrico está entrando con fuerza.
– Creo totalmente que el coche eléctrico será una realidad en breve. Todos los fabricantes del mundo están apostando y va a cambiar nuestro modelo de transporte. Cuando tengamos que ir a otra ciudad no iremos en nuestro vehículo, iremos en tren, por ejemplo, y cogeremos allí un coche eléctrico. Y va a cambiar el modelo eléctrico, ahora esta energía supone un 25% de la tarta energética; el 50% de productos petrolíferos para el transporte que hay ahora se sustituirá por energía eléctrica. No hay que hacer tantas infraestructuras, lo único que hay que hacer es paradas de coches eléctricos, que no haya ninguna a más de 250 metros de distancia. La inversión de gastarse 15.000 euros en un coche normal es una inversión que, analizada económicamente, es ruinosa en muchos casos y esto va a cambiar.

Pero a muchas multinacionales no les interesa que esto sea así.
– El discurso general del cambio climático y el discurso del panel intergubernamental que se encarga de gestionarlo no lo dictan las petroleras ni los fabricantes de vehículos, es un discurso de las autoridades a nivel mundial. Y está muy claro, se deben reducir las emisiones a un ritmo más rápido de lo que se está haciendo, y eso pasa por otras fuentes de energía, al margen de que al petróleo le quedan unas decenas de años para que se agote. Es una cuestión de la supervivencia del planeta. No puede dar igual todo.
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